ÁLBUMES

  • GALERÍA DE IMÁGENES

1909 año de violencia en Cataluña. Vilafranca (Provincia de Barcelona) , villa abierta desde Medioevo. El niño descubierto y guiado por los padres de la Sagrada Familia, los familiares, la gratitud y recuerdo al maestro. Inicios del editor. Convivió con las vanguardias literarias de su tiempo.

Estudiante en Barcelona. Mano derecha de Carlos Pi i Sunier, diputado, ministro de industria y comercio y Alcalde de Barcelona. En Madrid hace el doctorado. Va a reuniones y tertulias. La novia de Vilafranca, Asunción Galofré Tomás, será la eterna compañera, puntal y guía.

Antes de la guerra civil, Pedro Grases salvó vidas. Atraviesa la frontera de Francia una noche, le sigue a poco su esposa con un niño en brazos y otro que espera. Por familiares obtienen los pasajes, llegan a Venezuela en el vapor “Simón Bolívar”. 1937 tiempo de transición política. Hay mucho por hacer. Gobierna Eleazar López Contreras.

Pedro Grases se convierte en referencia. Hombre jovial, amante del deporte y de los paseos por la Tierra de Gracia. A donde vaya hace amigos y alumnos. Sus hallazgos y producción bibliográfica van en aumento. Forja con alegría, disciplina y tesón una gran familia. Conserva el vínculo con sus compañeros de estudios, familiares y amigos en España.

Se vincula estrechamente al hacer cultural en Venezuela y el extranjero. Desarrolla dos vertientes de la docencia, la viva y la escrita. En el área de publicaciones de la 10º Conferencia Interamericana deja aportaciones bibliográficas importantes, se vincula al Instituto Caro y Cuervo de Bogotá, comienza a ser llamado y a recibir el reconocimiento en el país y el exterior.

Don Pedro –como era conocido– es personaje requerido en universidades, congresos, foros, reuniones y conmemoraciones en distintos países. Amigo y consejero de mandatarios y jefes de Estado. Grases es tema monográfico en bibliotecas y salas. Lee el pregón en la Fiesta Mayor de comarcas catalanas. Escribe extraordinario texto sobre la cultura del vino y la civilización occidental.

Fue objeto de la visión en siluetas, caricaturas y dibujos. Pablo Boada de Vilafranca, viejo amigo, lo visualiza con un pie en Europa y otro en América. Los niños del Liceo Aplicación, antigua unidad donde Grases hizo vida como profesor a su llegada, lo pintan en pancarta celebratoria del centenario de su nacimiento.

Foto de Harris & Ewing, Washington 1946, conocido en la época por sus retratos a personajes, políticos y artistas. El brasileño Edson Motta lo retrata con gesto muy suyo, el dibujante Alejandro Sánchez Felipe, hace plumilla que aparece en los libros de Pedro Grases, Manuel Saturno lo fotografía en su santo santorum de La Castellana, finalmente, el pintor tachirense Luis Alfredo Suárez lo retrata y proyecta un relieve en hierro oxidado con la silueta de Grases.

No hay duda que el paisaje hace al hombre y Grases se sintió supremamente identificado con su Vilafranca del Panades natal. Le atraía en suma el Monasterio de San Miguel de Olérdola y sus caminos llenos de misterios, cantos de pájaro y fósiles. Al llegar a Venezuela lo encandilaron los Valles de Aragua y la cordillera de El Avila. En sus libros colocaba como colofón el característico sello de Tierra Firme.

Hombre comprometido con su tiempo, reverente y agradecido, de manera sincera y personal Pedro Grases guardó en su mundo sitios de su tierra natal como San Miguel de Olérdola, La Montaña de San Pablo “La Muntanya de Sant Pau” y la Ermita de San Pau, excavada en la piedra, con más seiscientos años de historia. Desde allí podía ver el joven escritor su Vilafranca del Panadés nativa. Sobresalió su devoción por la Virgen de Monserrat, “La Moreneta”, patrona de Cataluña, venerada en el Monasterio que lleva su nombre, punto de peregrinajes y atractivo turístico.